Josep Lluís Cortina / producte / grup 1 / AC II / EINA 2002-2003

jcortina@eina.edu

 

EXERCICI 5

 

 

La investigación sobre el diseño y la necesidad ha cambiado dramáticamente

mi postura ante el diseño. Antes de abordar el tema de la necesidad

entendía el diseño como una actividad creativa sin más restricciones

que lo imposible.

A medida que mi investigación iba definiendo las necesidades del usuario yo

Iba comprendiendo que el diseño era poco más que un servicio social donde

la poesía del objeto, las metáforas, o simplemente el estilismo eran valores

añadidos que no encajaban en la definición de diseño que proponía.

Eso me angustiaba. Pero cada vez que revisaba el trabajo para tratar de

proponer un filtro más venévolo (para con los "valores añadidos") con el que analizar

los objetos de diseño, los argumentos que releía tomaban más fuerza.

Me planteaba que si hay épocas del diseño en que priman aspectos

formales tecnológicos (nueva tecnología nuevas formas),

épocas en que primaba la poesía del objeto (art noveau, art deco...),

incluso épocas en las que se olvida o incluso se ataca el aspecto formal

(memphis), el denominador común que me queda o lo que es lo mismo,

la definición diseño no contiene necesariamente el elemento formal

(libertad del diseñador), y que necesariamente sí contiene el elemento

funcional. Pero de ninguna manera me conformo con eso,

me da absolutamente igual entrar en contradicción con mi investigación,

incluso me da lo mismo poner en tela de juicio su veracidad,

pero hay algo dentro de mí que me dice que algo se me escapa,

que hay una conexión entre forma y función que las hace indivisibles

a la vez que mantiene su independencia.

A veces creo que pensar es la peor manera de llegar a una conclusión,

es lo que me ha sucedido en mi trabajo, la cienciomanía imperante

nos dice que no hay nada que no pueda someterse a la lógica

pero la realidad me ha enseñado que hay cosas que no se pueden

someter a un razonamiento lógico sin simplificarlas de una forma penosa.

Creo que el metalinguismo aplicado al diseño es un discurso cíclico y

que no aporta verdades perennes, las lecturas sobre diseño no distan

en demasía de los tópicos a los que recurren los "profesionales" del futbol.

Empiezo a pensar que la mejor postura ante el diseño es justamente

pensar menos y (aunque pueda parecer una afirmación ocultista),

escuchar a la intuición, a la imaginación y a los sentimientos.

 Con esto no me retracto de lo escrito en mi investigación, solo afirmo que

me he dejado algo en el camino y que ese algo es de suma importancia,

no lo sé definir con palabras pero sé que existe de la misma manera que

existe la necesidad.

Quizá he aprovechado un poco este ejercicio como una fe de erratas, pero

no podía pensar que alguien que ha leído mi estudio me pueda acusar

(con razón) de excesivamente frío para con el diseño y en ocasiones

simplista.

Por otro lado creo que no hay mejor forma de hacerme un autorretrato

que hablando sobre mi único hobbi, el diseño.